| |
Nota
de la RAM. Este artículo apareció por
primera vez en la RAM 2 de junio de 2002. Con su nueva
publicación renovada hemos querido rendir un
homenaje a su autora, Carmen Gozalo de Andrés,
por su inestimable colaboración en anteriores
números con diferentes, variados y divulgativos
escritos y artículos. El que presentamos ahora
ha sido revisado y puesto al día por la propia
autora.
Resumen
El
Siglo de Oro español coincidió cronológicamente
con la llamada Pequeña Edad Glacial, produciéndose
entonces un verdadero cambio climático. Las
temperaturas fueron muy inferiores a las de los siglos
precedentes y posteriores. En España, los valores
extremos se generalizaron, con gran número
de veranos cortísimos y de inviernos muy largos,
heladas tardías, lluvias torrenciales y dilatadas
sequías primaverales. La excesiva frecuencia
de vientos meridionales asoló las tierras con
terribles plagas de langosta. Necesariamente, el hombre
tenía que estar muy preocupado por el tiempo
venidero. Y sólo tenía el recurso de
memorizar una serie de refranes, frases hechas, dichos
y proverbios que había heredado oralmente de
sus mayores, que le permitían hacer un pronóstico
del tiempo futuro. Observaban minuciosamente el aspecto
que ofrecía el sol en su orto y ocaso; la luna
en sus fases; las estrellas en la noche. Seguían
la evolución y dirección de las nubes
en su desplazamiento a lo largo del día; analizaban
el comportamiento de los animales domésticos
y el vuelo de los pájaros. Además, se
fijaban en otros signos de cambio de tiempo, que incidían
en objetos y enseres de uso común.
Las Cronografías, según los diccionarios
de la época, eran “obras famosas y eruditas
que describen los tiempos” y que fueron ampliando
su contenido hasta convertirse en enciclopedias de
Astronomía, Astrología, Historia, Meteorología...
dedicando muchas páginas a la “Astrología
rústica” que es como se conocía
la “pronosticación natural de la mudanza
del tiempo”, para lo que incluían como
guía, varios cientos de señales o signos
que debía tener en cuenta el que hacía
el pronóstico. Estas cronografías tenían
como sobrenombre el de “reportorios de tiempos”.
Los autores eran eruditos de gran prestigio. Uno de
ellos, “Jerónimo de Chaves” es
el autor de la Cronografía de que se habla
a continuación, que contiene más de
trescientas señales de cambio de tiempo, de
las que se enumera un buen número. La mayoría
de las señales de esta Cronografía
se ha transformado en los últimos siglos
en refranes del tiempo.
Palabras clave: Siglo
de Oro, historia, meteorología, refranes, Cronografías,
Pequeña Edad Glacial.

Para
ver completamente este artículo y el resto
de este número debes suscribirte a la RAM en
papel:
http://www.meteored.com/suscripcion-revista-ram/
|